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Carencias económicas

En julio de 1923 se eligió a un nuevo Consejo Universitario encabezado por el rector a Jesús García, médico de profesión, igual que otros integrantes del consejo y fueron ellos quienes negociaron con quienes habían renunciado, para que volvieran a sus cátedras. Varios aceptaron, entre ellos el exrector Juan H. Sánchez.

 

Pero la recuperación de la plantilla docente no bastó para lograr la estabilidad.

 

Entre 1924 y 1925, el hospital incorporado a la universidad enfrentó cambios constantes en el área de administración, además se adeudaban sueldos tanto a los maestros como al personal del nosocomio. Aparte, no había custodios para vigilar a los presos que eran atendidos en esa institución.

 

En cuanto a la currícula, la universidad se vio forzada por la precaria situación económica a realizar ajustes en los planes educativos y se suprimieron algunas materias, pues no había recursos suficientes para pagar a los profesores.

 

Se privilegiaron las materias enfocadas a ciencias exactas y se omitieron otras como historia patria, economía política, instrucción cívica y ejercicio físico. Aquel entusiasmo inicial porque la currícula de la UASLP se asemejara a la de la Universidad Nacional se vio mermado por la crisis financiera.

 

La compleja situación derivada de los problemas económicos y la dinámica de organización escaló a tal grado que el 10 de enero de 1925, el gobernador Aurelio Manrique expidió el Decreto 74, mediante el cual derogó el Decreto 106 y dispuso que la Universidad de San Luis Potosí dependería otra vez del Poder Ejecutivo y éste tendría facultad para nombrar y remover libremente al personal técnico, docente y administrativo de la institución educativa.