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Laicidad en la educación

Otro conflicto al que se enfrentó la universidad en sus inicios estuvo relacionado con el afán por implementar una instrucción laica, lo que derivó en desavenencias con el personal religioso que ocupaba espacios como el Hospital Civil Miguel Otero, utilizado por los estudiantes de medicina y obstetricia para realizar sus prácticas.

 

Alumnos encabezados por Pedro Martínez Noriega (afín a Rafael Nieto) intentaron expulsar a las monjas que trabajaban como enfermeras en el hospital dirigido por Antonio Urriza.

 

A eso se sumaron acusaciones contra la directora de maternidad del nosocomio, quien fue señalada por presuntos malos tratos hacia los alumnos. Fue despedida pero meses más tarde pidió su reincorporación.

 

Ante ese clima de hostilidad, el director del hospital presentó su renuncia pero el Consejo Universitario no solo rechazó la dimisión, sino que tampoco permitió que las monjas fueran suspendidas.

 

Los estudiantes, al ver que no prosperaban sus planes, iniciaron una huelga y pidieron la intervención del gobernador; hasta mandaron un telegrama al Presidente de la República, a quien también le solicitaron resolver el problema.

 

Tras la decisión del Consejo Universitario de expulsar a 15 de los huelguistas, éstos realizaron una marcha por las calles de la ciudad, lo que motivó al gobernador a recomendar la sustitución paulatina de las monjas.

 

Tres días después, las religiosas decidieron retirarse del hospital y tanto el rector como los integrantes del Consejo Universitario presentaron su renuncia a sus cargos y a las cátedras que impartían.

 

La decisión de los directivos universitarios fue criticada por la prensa, pues consideró que la renuncia se debió a sus “sentimientos religiosos” y no porque el Ejecutivo violó la autonomía que les había otorgado meses atrás.